miércoles, 31 de mayo de 2017

Relatos jueveros: Terrorismo patrio



Después de casi seis meses sin publicar nada en este blog, vuelvo para participar en los relatos jueveros que, en esta ocasión conduce el amigo Juliano desde su casa: “julianoelapostata56”. Espero que os sea ameno.





—Sangre y odio, señor Castroviejo, de eso se alimenta nuestra lucha. Al enemigo de la patria no se le concede el honor de la rendición, no reconocemos su condición de iguales, de combatientes. Solo merecen nuestro desprecio, como ratas que son. Su absolución: la muerte.

Nuestra lucha… ¡menudo estúpido! —pensó Castroviejo— A la empresa lo único que le importa de su guerra es el beneficio de las armas con las que se matan. A más guerras más beneficios.

—Como verá su excelencia, la remesa de este mes cumple con lo especificado al pié de la letra, y la calidad de nuestro producto es comparable a los mejores fabricantes, aunque a un precio sin rival.

Castroviejo era un mayorista que trabajaba en exclusiva con los productos de la fábrica nacional, vendiendo la mercancía a los países y organizaciones terroristas que, en teoría estaban prohibido por la ONU. Él se llevaba un pingüe beneficio y la empresa no quedaba relacionada directamente con las armas; aunque el control sobre el asunto no parecía importar a nadie.

—Dos millones… los americanos me las dejan en uno y medio.

El momento del regateo. Castroviejo, aunque joven, estaba suficientemente curtido en aquellas lides y tenía la contraoferta preparada.

—Con todos mis respetos su excelencia, la mercancía de los yanquis es chatarra comparado con lo que le ofrezco. Nos conocemos y sabe que le podemos garantizar el material a prueba de fallos por cinco años en las condiciones más duras. Además, por ser su quinta adquisición en este año, le añadiré cinco morteros anti-blindados en el lote.

—Que sean diez.

—Trato hecho.

El apretón de manos sella el pacto, como caballeros que son. 

Permítame el lector de este cuento imaginado añadir un comentario sin pretención. La sinrazón de su excelencia contiene un ápice de razón: la bestia se sigue alimentando de sangre y odio, para complacencia del dios dinero y desdicha de los mortales. 

Ruinas de Guernica después del bombardeo.
Fotografía tomada de internet. Desconozco su autoría


12 comentarios:

  1. Un cuento donde dices muchas verdad .
    Un saludo

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  2. Muy crudo y estemecedor, como la realidad. Me desazona.
    Un abrazo inmenso. Una alegría ver que públicas. Mis mejores deseos para ti y tu familia.

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  3. Siempre hay comprador para un fabricante, pero ni unos ni otros las prueban en su territorio, las guerras siempre son en casa del vecino. Me alegra saber de ti. Saltibrincos

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  4. Encantada de tenerte de nuevo entre nosotros con un escrito con el que das en el clavo. Porque es afan de lucro y el negocio de las armas el que mueve el oscuro mundo de guerras y terrorismo. Muy bueno, besos.

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  5. Me alegra volver a leerte, con la esperanza de que se extingan Sus Excelencias, el dios dinero deje de ser adorado y Castroviejo dedique su talento a negocios más pacíficos, aunque sean menos rentables...
    Un abrazo.

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  6. Dinero que enriquece con manchas de sangre, la ambición y la sed de poder no tiene límites. Excelente relato, un gusto volver a leerte. Un abrazo

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  7. Hola Ibso: que content ame he puesto cuando he visto que habias comentado a alguien. YO ya pensaba que te habias perdido¡ en este mundo inmenso de la globosfera.
    Y tus nIñas? ¿siguen igual de guapas?. Y el trabajo ¿Va mejor? Poe¡r mi casa pocos cambios, pero envejeciendo con muchos achuchones. Un abazo muy grande.

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  8. Comerciar con la vida de los otros, eso no duele. Allá se las arreglen los desgraciados que les toque.
    Un beso, me alegra leerte de nuevo.

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  9. Este mundo lleno de cinismo. Por un lado prohibidas las armas y por otro se venden.
    Un abrazo

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  10. Que gusto volverte a leer, Ibso.
    Nos dejas un relato de cruda realidad. Pero este hombre no tiene perdon de Dios ni de todos sus ciudadanos, que por enriquecer su vil ego, ha llevado a ese hermoso país a colapsar. Y cuanta razon tienes, mientras el comercio de armas existan, esta clase de personajes tan viles siempre estaran haciendo de las suyas.
    !Abrazo!.

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  11. Seguramente quien mas prohiba las armas, sera quien mas venda.
    Un beso.

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  12. El comentario final cierra el texto, no se puede decir más.
    Un abrazo.

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